Soliloquios de Belén de Giovanni Papini: La Comadrona
Amigas y amigos: Tal comom se los conté en la crónica anterior esta semana y hasta el 24 de Diciembre tendré el privilegio de ofrecerles a ustedes cuentos e historias de navidad, y el primero de ellos y el más clásico son los Soliloquios de Belén de Giovanni Papini, con la historia de la Comadrona.
¿Por qué han venido a llamarme, en mitad de la noche, si no tenían necesidad de mí? EL viejo llega, llama a la puerta como si quisiera derribarla, suplica, me hace salir de la cama caliente, y me cuenta que su mujer está a punto de dar a luz y que no tiene a nadie para asistirla. Yo, ingenua, me dejo persuadir, y le sigo. Creía que estaban en casa de parientes, o por lo menos en la posada. En cambio, me lleva a un establo fuera del pueblo, alejado, medio derrumbado. Se detiene y dice: es aquí. Yo no quería ni entrar, porque no estoy acostumbrada a poner los pies en los establos. Todos mis clientes son señoras, las mejores señoras de Belén. Y esta mujer que se aloja en un establo debe ser una desgraciada, una huida, tal vez una pecadora que se esconde.
A pesar de todo, me llené de valor y entré. Ahora ya había llegado hasta allí y tal vez consiguiera un siclo, aunque el viejo no tuviera aspecto de ser una persona de posibles. Pero cuando ya estoy dentro, ¿qué veo? A la madre toda tranquila y plácida, sentada cerca del pesebre, como si nada hubiese ocurrido. Y allí dentro, en el heno, un hermoso niño que me mira a los ojos y que ilumina toda la habitación.
Y entonces, digo yo, ¿qué sorpresas son éstas? ¿Porqué me habéis arrancado de casa, donde soñaba tan bien, si todo se ha terminado?
Ellos, el hombre y la mujer, se miran y no me contestan. Finalmente consigo saber que aquella joven ha parido sin dolor, sin trabajo y sola, sin la ayuda de nadie, mientras el viejo me buscaba. No he podido contener la rabia y me he desahogado con los dos cuanto me ha parecido.
Pero la mujer estaba completamente encantada con el niño y el niño parecía que me sonriera, como si quisiera calmarme. El viejo ha intentado ponerme en la mano algunas monedas, pero yo no he querido nada y he salido de allí dando un portazo.
Aquellas no son personas como las otras, y yo no quiero ni tocar su dinero. Puedo equivocarme, pero ahí hay algo de brujería. Nunca se ha oído decir que una mujer pariera de ese modo, sin dolores y sin socorro. ¡Y ese hijo que mira a la gente como un hombre!
Y luego, ¡hacerme levantar a esta hora, con este viento helado, y para llegar y encontrarme que todo está hecho! Mañana, apenas se haga de día, quiero explicárselo todo al centurión. Dejaré de ser quien soy si mañana no los echa de Belén, ¡vagabundos ignorantes!
N. de la R: Les invito a que visiten el sitio blog canal 2 www.lacoctelera.com/benjimusica, con música de navidad y el canal 3 www.lacoctelera.com/benjimusica2 con lo mejor de la música selecta.


Ofelia Balderas Gallegos. dijo
Felices fiestas Benjita que lo pases muy bien.
saludos.
:)
16 Diciembre 2008 | 10:29 PM