Amigas y amigos: Este fin de semana me quedé profundamente impactado cuando en las noticias del Sábado se informa sobre la muerte de un menor de edad de corta edad producto de la falata de alimentación, producido debido a la ausencia de la madre. Todo esto ocurre cuando su madre identificada como Teresa Salazar Vásquez, quien falleció camino al hospital de dicha ciudad después de sufrir un presunto ataque de epilepsia en pleno centro de Iquique, de ahí sus peritajes fueron dados de parte de carabineros y del Hospital de Iquique, al Servicio Médico Legal, para su identificación y para luego remitirlo al Servicio del Registro Civil de Iquique para los trámites de identificación, que en un principio quedó como N. N.; mientras eso ocurría, su hijo, Igor Barraza Salazar (de un año y 6 meses), falleció de hambre y asfixia al quedar abandonado durante 15 días al interior de su casa. El infante estaba aferrado a un trozo de pan y oculto bajo una cama.
Ustedes se preguntarán por qué ocurrió esto, en la villa en que vivían, los vecinos no se percataron de lo que estaba pasando, lo único que han manifestado que sentían los llantos del niño y nada más, hasta que no se sintió más. Después se produjo lo que pasó.
Pero eso no era todo, porque además el niño era dejado en el jardín infantil de la Fundación Niños en la Huella, aseguró hoy en la mañana que acogieron en el 2003 a Teresa Salazar Vásquez, con su hijo mayor Fernando Tonk, en uno de los hogares de vida familiar, mientras la mujer participaba en un plan de rehabilitación en la comunidad terapéutica “La Negra” en Alto Hospicio, quien ella era adicta a las drogas y pasta base; aunque indicaron que en forma permanente le dieron ayuda a la mujer, aunque reconocieron que durante las últimas semanas, Teresa Salazar evidenció un cambio en su salud y apariencia, lo que les hizo presumir una recaída en su adicción a las drogas, lo que ella habría negado, y por lo cual el niño ni ella no se presentaron al jardín durante varios días, por lo que tuvieron que dar cuanta a Carabineros por presunta desgracia.
Ya estamos a días de comanzar la fiesta más importante del mundo cristiano, que es la Navidad, y que vemos este tipo de situaciones que duele el alma de nosotros mismos, y más todavía si le ocurre a una madre y a un niño de corta edad. Pensemos que este tipo de situaciones, por muy complejas que sean y por la negligencia del Servicio del Registro Civil de Iquique y del Servicio Médico Legal, que puidieron ser más rápido el proceso para que la vida de este menor no llegara al destino que pasó. Gracia.

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