Chilerecortes, la sucia historia continua
Amigas y amigos: Ayer leyendo en el Diario El Mercurio de Santiago, leí la entrevista a la Subsecretaria de Chiledeportes, Catalina Depassier, ella se nota que está al borde de la desesperación por este escándolo que sacude como una simple escoba susurrando en el gobierno de Michel Bachelet, que incluso continuaron, a parte del supuesto e-mail que circuló con la lista de involucrados políticos y paralamentarios por el recibiemiento misterioso y fraudulento de dineros fiscales a empresas brujas y que nunca existieron, claro, eso es muy fácil decirlo,... mientras que el deporte chileno se las tiene que arreglar cómo pueda para slair adelante para poder competir en torneos nacionales e internacionales, mientras que los políticos, zánganos, flojos, mentirosos, porquerías inservibles, basura y desgenrados (claro, porque se dedican en las horas de trabajo parlamentarios de sesiones de sala a ver pornografía por internet) y reciben los millones de pesos y quieren más, para robar más.
Esto de Chiledeportes y su escándalo es lo último, y claro, de más; por eso el gobierno quiere designar un externo para el cargo de Contralor General de la República, para favorecer a ellos, a la concertación, para poder seguir evadiendo dineros fiscales siempre; y que le enferma a la presidenta la corrupción si ella misma sigue haciendo lo mismo, para que los deportista que realmente necesitan las asiganaciones sigan esperando y por mientras los políticos sigan enriqueciendo ilícitamente con fines electorales y de poder, para que sigan prometiendo mentiras en sus campañas.
Yo voto, pero no por los políticos, son la peor verguenza pública, que para ellos no les importa nada, mientras los deportistas sigan esperando, sacándose la cresta por seguir adelante, en Chiledeportes siguen los robos y desfalcos públicos.
Esta historia no lo sé en qué va a terminar, pero como la memoria colectiva es fragil (cuando le conviene) todo quedará en la nada misma como si nada hubiese pasado. Estamos en Chile.
Gracias.








